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Cena internacional... baja en calorías

Si estás a dieta, cenar fuera de casa no tiene por qué ser un problema. Las cosas pueden cambiar si acudís a un restaurante internacional, donde ciertas recetas hipercalóricas pueden tirar tus esfuerzos por la borda.

La oferta de restaurantes de otros países en nuestras ciudades es una alternativa tentadora para salir a cenar fuera de casa y aunque estés a dieta no tienes por qué permanecer en casa y privarte de disfrutar una velada. 
 
El problema puede surgir a la hora de elegir, cuando se desconocen los ingredientes y la forma de cocinar las recetas típicas. Entre los restaurantes europeos no hay problemas para encontrar platos bajos en calorías, pero también hay otros bien conocidos que conviene evitar. 

En los restaurantes franceses conviene que tengas cuidado con las típicas fondues de queso, el pan con mantequilla antes de las comidas o los brioches, además del clásico paté. La cocina alemana, por su parte, es abundante, de sabores contundentes y gran consistencia, por eso debes elegir con cuidado entre sus platos porque muchos conllevan un aporte calórico bastante alto. Además, suelen acompañarse de salsas como la tártara y patatas fritas. Sus postres, por otro lado, son una auténtica tentación, en especial las tartas. 

La cocina griega es similar a la española. Utiliza el aceite de oliva y puedes encontrar platos bajos en calorías, junto a otros tentadores como los quesos en aceite o la backlava, un pastel “peligrosamente” confeccionado con una pasta de nueces triturada, distribuída en varias láminas de hojaldre y bañado en almíbar o jarabe de miel. La musaka es una de las recetas más populares y sabrosas de esta cocina pero supone un alto aporte calórico, así que es mejor que te decantes por sus ensaladas y pescados frescos. Si el elegido es un restaurante italiano, la pasta es una auténtica tentación en sus múltiples presentaciones y lo mismo se puede decir de sus helados. 

Deliciosos bocados asiáticos

Desde hace décadas, los restaurantes asiáticos, especialmente los chinos, se han convertido en otra alternativa recurrente a la hora de elegir, dado el gran número de establecimientos que se encuentran en nuestras calles. A la hora de elegir, puedes escoger platos preparados a la cantonesa, que se elaboran con ingredientes cocidos al vapor o salteados a fuego vivo.

Si vas a cenar en un restaurante japonés, una buena opción son platos como el sushi o el sashimi. Ambos tienen como ingrediente común el pescado crudo. El primero, cortado fino, mezclado con arroz y enrollado en alga nori y el segundo, fileteado y acompañado de salsa de soja, daikon (una especie de rábano de sabor suave), algas, laminillas de jengibre o tofu. El sushi hay que comerlo recién hecho, para apreciar la diferencia de temperaturas entre el pescado y el arroz. Sin embargo, conviene que evites la tempura (el rebozado de verduras y pescados) y el tako-yaki (pasta frita acompañada de pulpo). 

Dentro de la preocupación por una alimentación saludable, la cocina tailandesa encaja perfectamente, porque su gastronomía presenta bajos niveles de colesterol y pocas grasas. En sus platos abundan las verduras exquisitas, generalmente cocidas. El wok es perfecto para cocinar recetas bajas en grasas y también puedes optar por los platos asados, tanto de carne como de pescado, eso sí, prescindiendo de las salsas. Algunos de sus platos típicos son el Pad Thai (fideos de arroz), el Ped Dang (pollo asado al jengibre) o el Khao Mangal (pollo con arroz hervido).

Amplia oferta vegetariana

Si acudes a un restaurante indio, tendrás una variada oferta donde elegir, ya que su gastronomía se caracteriza por multitud de platos vegetarianos. Además, es una forma diferente de comer, ya que  en una misma fuente se sirve un conjunto de platos: el plato principal se suele acompañar de exquisitos arroces, ensaladas con especias, chutneys (una preparación agridulce de frutas y verduras) y raitas (yogur con frutas y verduras). Sin embargo, conviene que evites el paneer o queso frito. 

En la cocina árabe, la crema de garbanzos o hummus es ideal como aperitivo. De textura suave, suele servirse untada en pequeños trozos de pan tostado, endibias, palitos de zanahoria o tronquitos de apio y tiene la ventaja de ser baja en colesterol y muy sabrosa. Para un menú bajo en calorías, puedes elegir una ensalada fría como el tabbouleh, hecha con cuscús, tomate y menta También puedes pedir un plato único con un cus-cús de pollo y verduras. Por el contrario, es mejor que evites comer pan de pita untado en cremas, los falafel (una especie de croquetas de legumbres, muy sabrosos pero con bastantes calorías) o sus postres típicos como la maskina, elaborada con azúcar, aceite y frutos secos. 

 

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