Los zumos de frutas son una fuente de vitaminas y minerales. Además contienen los mismos nutrientes que éstas, a excepción de la fibra. Pero para que estas cualidades no se pierdan, conviene tomar una serie de precauciones.
Entre las muchas alternativas saludables para el organismo, los zumos naturales y de elaboración casera son una fuente de vitaminas y minerales, necesarios para mantenerse sano. Su ventaja, frente a los envasados (bien sean concentrados o no) que pueden adquirirse en los establecimientos comerciales, es que son auténticamente frescos y no contiene aditivos ni conservantes.
Por una parte, son ricos en vitamina C, especialmente los preparados con cítricos (un zumo de naranja recién hecho te aporta entre 50 y 60 mg de vitamina C /100 g). Por otro lado, contienen minerales como el potasio, calcio, fósforo, magnesio y potasio, además de pequeñas cantidades de hierro, cobre, cinc y manganeso.
Al comprar fruta hay que comprobar que esté lo más fresca posible porque las piezas que se hayan recogido hace más tiempo ya habrán perdido muchas vitaminas. Tomar zumos como complemento de la dieta te ayuda a asimilar el resto de los alimentos, gracias a su alto contenido de enzimas, que contribuyen a la transformación y el proceso metabólico de los alimentos. Pero hay que tener en cuenta que estos enzimas se destruyen con el calor de la cocción, por lo que es indispensable que, a la hora de consumirlos como zumo, se licúen en crudo.
Consumir inmediatamente
La solución más sencilla consiste en que los prepares poco antes de ingerir y, una vez elaborados, los tomes inmediatamente para que no se resienta su contenido nutricional. No se recomienda guardarlos durante mucho tiempo porque las vitaminas son muy sensibles a agentes físico-químicos como la luz, la temperatura o el oxígeno y, igual que sucede con los minerales, se oxidan en contacto con el aire. Entre las vitaminas que pueden quedar inservibles se encuentra el ácido fólico, la vitamina C, la E y la B6. Transcurridos entre 20 minutos y media hora, aunque el zumo mantenga su sabor, las vitaminas se habrán perdido.
Además de lavar bien las piezas, otro dato a tener en cuenta es que si vas a pelar la fruta para hacer zumos en la licuadora, no conviene quitar la piel con mucha antelación, porque el contacto directo de la pulpa con el aire también contribuye a eliminar vitaminas.
El tiempo de almacenamiento también afecta negativamente a las cualidades de estos zumos, que pueden llegar a perder parte de sus propiedades si transcurre un espacio prolongado desde su preparación y hasta el momento de ser ingeridos. En este sentido, no es muy aconsejable guardar en el frigorífico un zumo ya preparado, con idea de consumirlo al día siguiente.
Este proceso de oxidación se puede retrasar añadiendo unas gotas de zumo de limón al que ya has preparado. Hay quien elige conservar la bebida en el frigorífico, pero no debes olvidar que, de cualquier forma, el proceso de degeneración del zumo no se detiene. Un truco para que conserves los nutrientes del zumo es congelarlo y preparar así deliciosos “polos”, especialmente indicados en la época estival.
Sin embargo, en época invernal, el problema puede plantearse cuando al ir a exprimir la fruta por la mañana, ésta ha estado toda la noche en un lugar fresco y, al preparar la bebida, puede quedar demasiado fría. Una solución, especialmente indicada en el caso de las naranjas, es que las introduzcas durante unos segundos en el microondas. De esta forma, las piezas de fruta se templan y el zumo resultante ya no estará tan frío como en un principio.
Cuándo tomarlos
A primera hora de la mañana, una media hora antes de ingerir el desayuno, un buen zumo proporciona energía, refresca y limpia el estómago. A media mañana, puedes tomarlo como una ayuda para mantener el cuerpo en forma que, además, sirve para contrarrestar los excitantes que contienen algunas bebidas como el café o el té.
Lo más aconsejable es tomar zumos recién hechos entre comidas y con el estómago vacío. Conviene ingerirlos una media hora antes de comer porque, no sólo sus vitaminas se absorben mejor, sino que constituye un aperitivo hipocalórico, muy recomendable si no quieres tomar alcohol o bebidas con gas. Algunos zumos también tienen propiedades relajantes y ayudan a concluir la jornada con un descanso reparador.
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