Los pueblos indígenas sudamericanos la denominaban ‘ananás’ que significa ‘fruta excelente’. Originaria de Brasil, la piña es una fruta de aroma delicado, perfectamente válida no sólo como postre sino también para realzar el sabor de otros platos.
Los pueblos indígenas sudamericanos la denominaban ‘ananás’ que significa ‘fruta excelente’. Originaria de Brasil, la piña es una fruta de aroma delicado, perfectamente válida no sólo como postre sino también para realzar el sabor de otros platos.
Los conquistadores españoles trajeron esta fruta, originaria de Sudamérica y la llamaron piña. Desde el primer momento tuvo una gran acogida por su sabor y aspecto exótico, pero pronto se plantearon problemas a la hora de poder cultivarla con éxito. De hecho, hubo que esperar hasta comienzos del siglo XVIII, para poder conseguir los primeros cultivos en Holanda e Inglaterra. Posteriormente las plantaciones se extendieron por Australia, Sudáfrica y Hawai, de donde proviene la inmensa mayoría de la producción mundial, junto con Tailandia y Brasil.
La piña pertenece a la familia de las bromeliáceas. Tiene unas hojas largas, ásperas y puntiagudas, en cuyo centro nace la flor que posteriormente se convierte en la sabrosa piña. Suele alcanzar un metro de altura aproximadamente y, al tratarse de una planta de origen tropical, se recomienda su cultivo en terrenos secos con ambiente cálido.
Sin embargo su sabor exótico y dulce, la convierte en un ingrediente muy demandado en gastronomía, por lo que es habitual encontrar invernaderos dedicados a la producción de piña. Para saber cuándo está madura hay que fijarse en que su base haya mudado el color de la cáscara del verde al amarillo. Otro dato más: las piñas pequeñas suelen tener un sabor más delicado que las grandes.
Fruta medicinal
Si algo caracteriza a la piña son sus beneficiosas cualidades para el organismo. Es rica en vitaminas C, B1, B6, ácido fólico y minerales como el potasio. Es conocida por ser una fruta diurética, que contribuye a la eliminación de toxinas por medio de la orina y que previene el estreñimiento porque contiene gran cantidad de fibra. Es baja en calorías, tiene un elevado porcentaje de agua y apenas grasa.
Además contiene bromelina, una enzima proteolítica que facilita las digestiones pesadas y que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, evita la retención de líquidos y está especialmente recomendada en casos de hipertensión arterial, artritis reumatoide y obesidad. La bromelina contribuye a reducir el apetito y ayuda a combatir inflamaciones de la boca, fiebres o afecciones de garganta. Suele utilizarse para limpiar heridas infectadas y facilita la cicatrización.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas propiedades de la piña no se mantienen cuando se está enlatada o cocida. Por lo tanto, es mejor consumirla fresca. Es una fruta muy sensible a los cambios de temperatura y no conviene guardarla en el frigorífico, porque no tolera temperaturas inferiores a 7ºC y pierde todo su aroma y sabor. Si se decide guardarla ya pelada y cortada, habrá que dejarla en un lugar fresco y seco y consumirla lo antes posible.
Aperitivo, ingrediente o postre
La piña tiene una gran consideración en el mundo gastronómico porque, además de servirse como postre, preparada de numerosas maneras, también se utiliza para aportar un toque exótico a otros platos, como entrante previo a las comidas y en platos con marisco.
La cocina china utiliza frecuentemente la piña como guarnición de platos salados, y es que tanto el cerdo como el pato, carnes de sabor fuerte combinan perfectamente con esta fruta. Los grandes chefs la utilizan frecuentemente en sus elaboraciones, como es el caso de las brochetas de cerdo y piña.
Está muy indicada como relleno cuando se cocina pavo o pollo e incluso puede encontrarse en cócteles, como la famosa piña colada, que se obtiene mezclando en una coctelera zumo de piña y leche de coco con hielo picado. El toque final es servirlo en un coco o piña vaciados y decorado con una rodaja de limón.
Con ella se elabora también una sabrosa crema de piña. Primero se hace un puré con la pulpa y luego se prepara una crema con varios huevos, azúcar, leche y unas cucharadas de harina. Cuando ésta se espese al fuego, se le añade el puré de piña, revolviendo bien y se sirve muy frío.
Otra sugerencia es la conocida como piña dorada. Se lava la fruta, se corta la parte superior y se vacía su contenido con cuidado de no romper la cáscara. La pulpa se pica en pequeños trozos y se mezcla con azúcar, ron y trozos de margarina. El relleno se vuelve a introducir en la piña y se hornea a fuego medio durante unos 20 minutos.
Para los más pequeños de la casa una opción deliciosa es preparar helado de piña casero. Se licúa la fruta y aparte se pone a hervir agua con azúcar. Se deja enfriar y luego se le agrega el zumo de la piña y crema de leche. Antes de ponerlo a helar se pueden añadir pedacitos de la fruta. Como presentación final, se puede servir en la propia cáscara de la piña de donde se ha sacado la pulpa.
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