Italia es tierra de artistas pero, sin duda, el verdadero arte reside en su cocina. Además de la pasta, la gastronomía italiana cuenta con recetas de postres llenas de sabor que puedes preparar fácilmente en tu casa.
No hace falta que te desplaces hasta tierras italianas para poder disfrutar de su gastronomía. Algunos de sus platos han conquistado el mundo y a prueba la encuentras en la gran cantidad de recetas de postres italianos que se pueden saborear.
Un clásico de su repostería es el tiramisú. Para su elaboración necesitas huevos, azúcar en polvo, queso mascarpone, una docena de bizcochos achampanados, café expreso frío, ron, unas cucharadas de cacao en polvo y sal. Comienzas separando las yemas de las claras y las colocas en distintos recipientes. Bates las yemas con el azúcar en polvo hasta que obtengas una crema homogénea y le agregas el queso mascarpone poco a poco. Las claras se baten a punto de nieve con una pizca de sal y se unen a la crema de queso. En otro recipiente mezclas el ron con el café y pasas por esta mezcla los bizcochos, sin que lleguen a humedecerse demasiado. Los colocas en el fondo de una bandeja y encima la crema de queso, espolvoreas la superficie con cacao en polvo y lo dejas en el frigorífico unas tres horas.
Repostería sencilla
De la Toscana italiana son típicos los unos dulces llamados cantuccini. Puedes prepararlos haciendo un volcán de harina al que se añade progresivamente azúcar, una pizca de sal, corteza de naranja (sin la parte blanca), varias semillas de anís y almendras con su piel. Sobre todo ello rompes dos huevos y lo amasas con cuidado, añadiendo un poco de leche si la mezcla quedase demasiado seca. Con esta masa haces dos barras de unos dos dedos de grosor, las pones en la bandeja del horno (pdf) y las pincelas con yema de huevo. Después de hornearlas durante unos quince minutos a 190 ºC, las cortas en oblicuo para obtener la forma clásica de los cantuccini y los horneas unos cinco minutos más.
La ciambella romagnola es otro postre, similar a un roscón, que se prepara de forma similar. Preparas un volcán de harina y le pones en medio azúcar, mantequilla, vainilla y huevos. Espolvoreas levadura alrededor del volcán y amasas solamente los ingredientes del interior. Añades leche y lo mezclas todo hasta conseguir una masa homogénea que hay que dejar reposar. Si quieres, puedes añadir ralladura de limón. Después, la extiendes sobre la mesa con un rodillo, la rellenas con mermelada y la cierras. Por fuera, la pincelas con huevo y le añades azúcar. El último paso es meterla al horno una media hora, a una temperatura de 180 ºC.
Para terminar, algo suave
Después de una comida abundante, un buen postre puede ser la panna cotta, un dulce procedente del Piamonte similar a un flan, aunque de textura más compacta. Puedes elaborarlo en los mismos moldes de los flanes o en los de puding. En un cazo, colocas al fuego nata, leche y azúcar y lo remueves bien todo hasta que quede convertido en una crema fina. Por otra parte, pones gelatina a remojar.
Cuando la nata rompa a hervir, la retiras del fuego pero sigues dándole vueltas y unos dos minutos más tarde le agregas la gelatina y continúas mezclando bien. Esta mezcla resultante se echa en el molde, se deja reposar un poco y luego se deja en el frigorífico unas tres horas antes de servir. Cuando vayas a sacar este postre a la mesa, puedes acompañarlo de una crema de chocolate caliente o bien unos frutos rojos.
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