Repsol YPF

Logo Repsol

Ruta

Estoy en: Inicio > ... > ... > Reportajes > Platos > Postres
"Reciclar" los postres navideños

Cuando acaban las fiestas navideñas es frecuente que en las casas queden restos de dulces que no se llegaron a comer. Lejos de desperdiciarlos, pueden ser la base para elaborar otro tipo de postres con reminiscencias de fin de año.

El turrón, es sus múltiples variedades es uno de los postres que nunca faltan en la mesa por la época de Navidad. Pero también suele ser frecuente que terminen las fiestas y queden en casa excedentes de este dulce. Para aprovecharlos, se puede elaborar con ellos flan de turrón, un postre que admite diversas variaciones. 

Se disuelve un sobre de gelatina neutra en un vaso de leche (unos 200 ml. aproximadamente). Se trocea una tableta de turrón de Jijona y se bate con un medio litro de leche hasta obtener un puré. Se pone a calentar y cuando hierva, se retira del fuego y se le incorpora el vaso de leche con la gelatina disuelta. Se bate bien y se comprueba el punto de azúcar. Si es necesario, se añade un poco más. Se prepara una flanera con el caramelo fundido, se vierte la mezcla en su interior y se deja enfriar en la nevera para que cuaje. Cuando esté bien frío y en su punto, se desmolda. 

Si se quiere evitar que sea un postre altamente calórico, se puede utilizar leche desnatada, sustituir el azúcar por fructosa para elaborar el caramelo y emplear como ingrediente principal un turrón “sin azúcar”. 

Flan y copa de turrón
Una variante que incluye varios ingredientes más es triturar el turrón bien fino y poner en un recipiente la masa resultante con leche evaporada, leche condensada, huevos, nuez moscada y vainilla, batiendo todo hasta conseguir una masa homogénea. Se prepara el caramelo a fuego lento sin que se queme, se vierte sobre el molde del flan y se deja enfriar. Cuando esté completamente frío, se incorpora la masa en el molde. Se hornea al baño maría durante media hora a 175 ºC y, una vez que haya bajado la temperatura, se voltea en un plato y se mete en la nevera para luego servirlo frío.

Otra alternativa es la copa de turrón de Jijona. En una batidora se mezclan bien leche, azúcar y el turrón. Se reserva una tacita de leche y en ella se disuelven dos sobres de cuajada, se añaden a medio litro de nata que previamente se ha calentado en un cazo y se mezcla bien. Luego se incorpora esta mezcla con la del turrón y se calienta todo, sin dejar que llegue a hervir. Se vierte en copas individuales, se deja enfriar y se mete en la nevera hasta el día siguiente. A la hora de servirlo se puede adornar con ralladura de chocolate o almendras tostadas picadas.

Alternativas al roscón
El tradicional roscón de Reyes es otro dulce que en ocasiones queda sin terminar. Para aprovecharlo, existen diferentes alternativas, algunas tan sencillas como cortarlo en rodajas, untarlas con mantequilla y ponerlas a tostar, como complemento del desayuno o incluso como acompañamiento de una taza de chocolate en la merienda. 

Antes de que se eche a perder, también se puede elaborar un sencillo pudding. Se trocea y se remoja en leche. Por otra parte se baten unos huevos, se mezcla todo, se vuelca en un molde caramelizado y se pone éste al baño maría. De esta manera se puede obtener pudding de roscón de Reyes. 

También se puede cortar el roscón en rodajas de un dedo de grosor. Estas rebanadas se rocían con un poco de anís, se les añade azúcar por encima y se meten al horno para que cojan un poco de color. Si se prefiere, no se echa azúcar sino que se añade  chocolate fundido por encima y se espera a que esta capa se seque. Este dulce se conoce como secalls. 

Otra manera de aprovechar el roscón de Reyes es preparar con él una greixonera, receta típica de la isla de Ibiza que tradicionalmente aprovechaba las ensaimadas del día anterior para elaborarse. En este caso, tan sólo habría que sustituir las ensaimadas por el roscón.

La greixonera toma su nombre del recipiente en el que se elabora, una cazuela de barro plana. Es un pudding de sabor exquisito, perfumado con canela. Para su preparación se necesitan huevos, leche, azúcar, limón, canela y mantequilla. Se cuece la leche y después se dejar enfriar. Se añaden los huevos bien batidos y las ensaimadas troceadas (en este caso los restos del roscón), el azúcar y un poco de cáscara de limón rallada. Se unta un molde con mantequilla y se echa en su interior la mezcla. Se introduce en el horno, a temperatura moderada, durante media hora aproximadamente. Cuando se enfríe se desmolda y se espolvorea con canela. 

Artículos relacionados:

- Los postres olvidados

- Torrijas, dulces de pan y huevo

8 de enero de 2008


Acceso a Confianza online