El tamarillo es una fruta exótica, originaria de los valles interandinos que se conoce también como el “tomate de árbol”, debido a su semejanza con esta planta, aunque su sabor es totalmente distinto.
El tamarillo pertenece a la familia de las Solanáceas, que incluye más de dos mil especies, aunque tan sólo unas pocas son comestibles, entre ellas el propio tomate o la patata. Es rico en minerales, especialmente hierro, calcio y fósforo, vitaminas A, C, B1, B2 y B3, además de contener importantes niveles de proteínas y caroteno y un alto contenido en fibra. Es muy bajo en calorías, contiene pectina y, al igual que el tomate, funciona como antioxidante.
Crece en arbustos con follaje grande y flores rosadas de exquisita fragancia. Probablemente nació en los Andes peruanos y posteriormente se extendió a países colindantes como Chile, Colombia o Bolivia. En zonas tropicales altas como la sierra de Ecuador donde el clima templado y fresco se registran las condiciones idóneas para el desarrollo de esta especie.
Pulpa agridulce
Según la variedad, puede adoptar diversas tonalidades: el tomate redondo posee un tono anaranjado rojizo, el tomate común, que posee una forma alargada, es de color entre morado y anaranjado y el tomate mora, más largo que ancho es morado. Según la variedad de que se trate, la mezcla de sabores entre agria y dulce también suele variar en sus proporciones. Existen algunas variedades de tonos anaranjados a las que se han modificado sus propiedades, consiguiendo que sean más dulces y con semillas más pequeñas y tiernas.
Dotadas de un delicioso aroma y sabor, las piezas tienen forma ligeramente ovalada y están recubiertas de una cáscara gruesa, lisa y turgente, de sabor amargo. Al partirlas, su interior se asemeja bastante a un tomate, aunque el sabor de ambos no guarda ningún parecido, porque el del tamarillo es más dulce y afrutado. La carne más cercana a la cáscara suele ser firme pero la pulpa interna, de color anaranjado, es suave y gelatinosa, con un sabor agridulce especial. En el centro de la fruta se encuentran numerosas semillas, de color granate intenso pequeñas y comestibles.
Formas de consumo
El tamarillo se consume habitualmente en la zona andina ecuatoriana. Es una fruta muy versátil, que debe comerse cuando está completamente madura (muy roja y blanda al tacto) y que admite numerosas preparaciones.
La cáscara se quita fácilmente en agua hirviendo – su sabor es muy amargo - y el resto suele emplearse cortado en dados como ingrediente en ensaladas de frutas o bien como guarnición en platos de carne. También se pela y se corta en rebanadas para añadir a diversos platos y con la pulpa del tomate de árbol se elaboran sabrosas salsas para acompañar. Puede consumirse al natural, una vez que está maduro, cortado por la mitad y con cuchara. Pero sobre todo se emplea para elaborar refrescantes zumos y conservas en almíbar, en helados, jaleas y mermeladas, así como en una gran variedad de dulces.
Puede emplearse para acompañar una sabrosa ventresca con espárragos. Para elaborar la receta, se comienza escaldando varias hojas de acelga y a continuación se envuelven varios espárragos en estas hojas. Los tamarillos se cortan en gajos y se saltean a fuego vivo y, por otra parte, se hace una vinagreta preparando primero un zumo con varias hojas de hierbabuena, que luego se mezcla con un poco de aceite y vinagre de Jerez y se reserva.
Se coge pan del día anterior, se corta en cuadrados y se fríe en abundante aceite. En cuanto al pescado, se saltea a fuego vivo, de forma que quede hecho por fuera pero crudo en su interior.
A la hora de presentarlo, se colocan dos trozos de atún en diagonal y entre ellos se ponen dos paquetitos de acelgas con espárragos y dos gajos de tamarillo, se salsea con la vinagreta y como toque final se espolvorea el pan frito desmigado.
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