Recientemente, comienza a abrirse paso en las ciudades un nuevo concepto de establecimiento: son las yogurterías, en las que se puede saborear deliciosos yogures, acompañados de los “complementos” que el cliente desee añadir.
Las yogurterías comienzan a ser una imagen cada vez más frecuente en las ciudades, toda una tentación para las personas amantes de este producto. En el estado español, a diferencia de otros países grandes consumidores de helado durante todo el año, estos productos se venden mayormente durante la época estival.
Tal vez para cubrir este vacío surgen las yogurterías. Similares a una heladería, el planteamiento de los establecimientos es bien sencillo: cuentan con su propio laboratorio donde elaboran los yogures artesanos, caracterizados porque reúne todos los beneficios del producto tradicional, pero con menos calorías que éste y tiene, asimismo, una mayor cantidad de fermentos vivos útiles para mejorar las defensas del organismo (unas cinco veces más que los industriales). De esta forma, se ofrece al público un alimento con garantía de frescura, ya que se produce y consume en el mismo lugar.
Una vez elaborados, los yogures se transportan al establecimiento, donde unas neveras con recipientes de gran tamaño guardan los yogures helados de diferentes sabores. El cliente elige el que más le apetece entre un amplio surtido que va desde el básico natural blanco, pasando por los clásicos de frutas como fresa, limón, piña, frutos del bosque o melocotón hasta encontrar sabores de chocolate, vainilla, avellana, coco, café o nutella. Como peculiaridad, cabe destacar que no llevan azúcar, sino que están edulcorados con fructosa y que también se pueden adquirir yogures desnatados.
Una vez elegida la base de yogur helado, el siguiente paso es decidir qué tamaño de recipiente se desea, ya que se ofrecen envases de mayor o menor cabida. Pero aquí no acaba el proceso.
Con toppings y siropes
Se pasa a otra nevera en la que se muestran un sinfín de toppings y dulces complementos para combinar con el yogur elegido. Las yogurterías ofrecen infinitas posibilidades que abarcan los clásicos trocitos de almendra o avellanas picadas hasta macedonias de fruta fresca, coco molido, virutas de chocolate, frutas del bosque, pistachos, chocolate blanco, negro, con galletas … y así una larga lista hasta incluso golosinas de azúcar.
De todas ellas, el cliente puede elegir dos para mezclar con el sabor elegido. Algunas yogurterías tienen contenedores con agua, limón, azúcar y fruta fresca cortada y preparada para servir en las copas de helado de yogurt.
Como toque final, una vez elaborado, se puede añadir un toque de sirope a elegir entre diferentes sabores, en función del yogur elegido. Pueden ser de fresa, frutos del bosque, chocolate, (solo o con menta), caramelo, café o incluso una pincelada de licor Amaretto.
Los locales también ofrecen la posibilidad de degustar el yogur allí mismo, como parte de su desayuno o comida o bien llevárselo a casa para disfrutarlo tranquilamente.
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