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Adelantar la compra de Navidad

La Navidad es una época propensa a realizar un consumo excesivo, debido al importante incremento que experimentan los precios. Conviene adelantarse a las fechas y comprar con antelación y buena planificación.

Se acercan fechas entrañables en las que las familias se reúnen. Son días en los que muchas veces, el deseo de quedar bien con los invitados hace que se produzcan importantes gastos a la hora de adquirir los productos que conformarán el menú navideño. 

Se pueden preparar menús imaginativos que no siempre tienen que elaborarse en base a los ingredientes típicos de las fechas, aunque hay ciertos productos como el marisco, el pescado, la carne y los dulces que invariablemente aparecen, lo que favorece que sus precios se incrementen de manera considerable. 

Anticiparse al encarecimiento
Para evitar que el bolsillo se resienta, es importante planificarse con antelación y adelantarse, realizando las compras con tiempo, ya que muchos productos pueden congelarse y otros se compran directamente congelados o bien enlatados, con lo que tan sólo hay que guardarlos hasta el momento de las preciso. Hay que estar atento a las fechas de caducidad y no romper la cadena de frío en los productos congelados. De esta forma, pueden utilizarse en las fiestas sin que hayan perdido en absoluto su calidad.

Más de la mitad de los españoles espera hasta el último momento para hacer sus compras navideñas y tan sólo 1/3 decide adelantarlas al mes de noviembre. Sin embargo, la mayoría de los productos que se encarecen en las fiestas navideñas se pueden adquirir con semanas e, incluso, meses de antelación, se consiguen mejores precios y más variedad de productos. Se recomienda realizar las compras antes del 15 de diciembre porque a partir de esta fecha algunos productos sufren un considerable incremento. 

Se debe tener muy claro a la hora de comprar cómo elegir los alimentos, calcular las cantidades que se vayan a consumir, evitando despilfarros innecesarios e injustificados y que la comida al final acabe en la basura. 

No hay que dejarse llevar por la alegría de las fechas o la presión publicitaria y comparar la relación calidad/precio de los productos en diferentes establecimientos antes de hacer las compras porque un mismo artículo puede presentar diferencias de precio considerables. También se debe vigilar la calidad, higiene y manipulación de los alimentos que luego se vayan a congelar.

Cocinar y congelar
Además de comprar determinados ingredientes con antelación, si se tiene tiempo y un frigorífico con capacidad se pueden guisar algunos de los platos que conformarán el menú. Conviene preparar tan sólo lo que se vaya a consumir, en raciones pequeñas, sin llenar a tope el congelador porque el aire frío debe circular entre los alimentos. 

Conviene mantener la temperatura entre 0 y 5 º C para impedir la multiplicación de microorganismos y especialmente para evitar la contaminación cruzada, conviene separar los alimentos crudos de los cocinados. Los primeros se deben guardar en la parte baja del frigorífico y los preparados, en las baldas superiores. Los platos preparados la víspera no necesitan congelarse, basta con refrigerarlos. 

En cuanto a los protagonistas de la mesa, los mariscos no se deben consumir crudos y a la hora de adquirirlos tienen que presentar su correspondiente etiqueta de depuración. El marisco se debe comprar vivo, se recomienda elegir las piezas de olor agradable e intenso y consumirlo lo antes posible. Una alternativa es adquirir marisco congelado e incluso cocido, con el consiguiente ahorro de tiempo en el bolsillo y en la cocina. 

El pescado, por otra parte, sí se puede adquirir con anticipación, pero siempre observando que los ojos estén brillantes, las agallas tengan un color fuerte, con sus láminas separadas y su carne sea dura y consistente. No hay que olvidar que el pescado congelado en las condiciones adecuadas, tiene el mismo valor nutritivo que el fresco.

La carne ocupa también un lugar preferente en los menús navideños y es otro producto que se presta a ser congelado, con lo que también se puede adquirir en fechas previas a precios más económicos. Se puede envasar al vacío y congelar a continuación. En este caso, hay que tener en cuenta que la descongelación será lenta. 

Otros clásicos como el turrón y el champán o el cava también se pueden adquirir sin esperar al último momento ya que su caducidad lo permite sin problemas. 

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