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Alimentos que protegen frente al cáncer

Numerosos estudios evidencian la relación que existe entre la aparición de cáncer y determinados hábitos alimenticios. Se estima que hasta el 35% de los casos de cáncer están vinculados con una mala alimentación. En cambio, llevar una dieta sana y equilibrada, basada en la dieta mediterránea, combinada con unos hábitos saludables contribuyen a reducir entre un 60% y un 70% el riesgo de sufrir tan temida enfermedad.

Hoy en día se conoce el papel protector que ejercen muchos alimentos frente a distintos tipos de cáncer. Así, por ejemplo, la ingesta de verduras reduciría las posibilidades de sufrir cáncer de estómago, colon, recto, faringe, esófago, pulmón, boca, páncreas, mama, vejiga, hígado, ovario, endometrio, cuello del útero, próstata, tiroides y riñón. Por el contrario, dietas ricas en grasa y proteínas, el abuso de alcohol, carne, ahumados, sal y comidas a la parrilla elevarían el riesgo de padecer la enfermedad. En concreto, un excesivo consumo de carne roja favorecería la aparición de cáncer de colon, recto, páncreas, mama, próstata y riñón.

Ingredientes protectores

Está constatado que hay una serie de ingredientes que contienen determinados alimentos y que protegen frente al cáncer. La fibra es uno de ellos. Frutas, verduras, legumbres, panes y cereales integrales tienen gran contenido en fibra, lo que ayuda a evitar cánceres del tubo digestivo, así como de mama, endometrio y próstata. Frutas y verduras son además ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes. Lo recomendable es consumir al menos 400 gramos de estos alimentos al día para conseguir un aporte adecuado de estos beneficiosos componentes.

Los expertos destacan que la ingesta de vitamina A, presente en el huevo, la carne, vísceras, la leche, el queso y en todo tipo de frutas, previene distintas formas de cáncer. Asimismo, la vitamina C que contienen los cítricos y otras frutas como el kiwi o las fresas ayuda a prevenir el riesgo de cánceres de mama, cuello uterino, intestino, pulmón, boca, esófago y estómago. También son beneficiosos los frutos secos y los aceites vegetales como el de oliva, ricos en vitamina E.

En cuanto a los minerales, el selenio, presente en pastas, arroces y panes, ayuda a reducir el riesgo de leucemia, cáncer de colon, recto, pulmón, mama y ovario. Asimismo, el zinc (cereales, legumbres, lácteos...) tiene un efecto protector frente al carcinoma de esófago y pulmón, mientras que la carencia de yodo incrementaría el riesgo de cáncer de tiroides y de mama. La leche, las nueces y verduras como las acelgas o las judías verdes son ricas en este último mineral.

Otras sustancias a las que se les atribuye un papel protector contra tumores son el licopeno, que se encuentra en tomates y sandías; el betacaroteno, presente en zanahoria, pimiento rojo, brócoli, espinaca, col, melón, naranja, melocotón, mandarina, haba, maíz y yema de huevo, y el sulforafano que contienen el brócoli, berro, col, coliflor, col de Bruselas, rábano y nabo.

También hay que destacar los ácidos grasos omega-3, que se encuentran en pescados azules, como la sardina o la caballa; el té verde, un poderoso preventivo del cáncer porque contiene una gran cantidad de antioxidantes, y el vino tinto, que resulta muy saludable si se consume en cantidades moderadas (no más de dos copas al día). 

Vida sana

Además de llevar una dieta sana y equilibrada, para prevenir el cáncer es igualmente necesario mantener unos hábitos de vida saludables, donde prime por encima de todo la práctica de ejercicio físico. Los especialistas recomiendan realizar deporte de forma habitual, teniendo en cuenta las limitaciones de cada uno. También aconsejan mantenerse alejado del tabaco y evitar el consumo excesivo de alcohol, así como la exposición prolongada al sol sin protección, que puede dar lugar a cáncer de piel. Respecto a la preparación de los alimentos, recuerdan que es más saludable cocinarlos a la plancha que freírlos. A la hora de realizar frituras, advierten de que si se deja calentar mucho el aceite se pueden formar sustancias potencialmente cancerígenas, como la acrilamida.

 

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