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Aportación del butano en la cocina

La llegada del butano a las cocinas españolas marcó un antes y un después a la hora de preparar los alimentos. Atrás quedaron los fuegos de lumbre: acababa de llegar el fuego instantáneo y con éste, un importante ahorro de tiempo.

Antes de que el butano irrumpiera con fuerza en los domicilios, la mayor parte de los hogares españoles utilizaban la lumbre del suelo para cocinar. Sobre este fuego se colocaban grandes calderos de tres patas o pucheros de barro y también era frecuente encontrar recipientes de cobre colgados de cadenas que pendían de la chimenea. 

Esta imagen, que evoca las pequeñas aldeas y los pueblos de comienzos de siglo, se complementaba con la forma de cocinar que se estilaba en las ciudades, donde se utilizaban fogones altos, que fueron derivando en la cocina económica, amplias chapas en cuyo interior se calentaba la lumbre y sobre las que se colocaban los recipientes de cocina. 

En el año 1957 surgió Butano S.A. una empresa que nacía con la idea de comercializar butano envasado, al igual que ya se hacía en otros países de Europa. Se trata de un gas licuado, procedente de la destilación del petróleo y compuesto principalmente por butano normal (60%), propano (9%), isobutano (30%) y etano (1%). 

Ahorro de tiempo

La llegada del butano trajo consigo un importante ahorro de tiempo para quienes hasta ese momento tenían que invertir un buen número de horas a diario para mantener el fuego encendido. Además, no sólo comenzó a utilizarse en la cocina, sino también para obtener agua caliente. 

Las cocinas de butano se convirtieron en una opción excelente, ya que al poseer una potencia más rápida que otros tipos de energía, permitían regular manualmente la llama a voluntad, de forma instantánea, consiguiendo el calor necesario de forma rápida y precisa. Además, el butano envasado en sus características botellas naranjas de unos 12,5 kilos, pronto comenzó a llegar a puntos geográficos donde otras energías no alcanzaban.  

El butano cuenta con diversas ventajas en la cocina. Es un combustible que respeta el medio ambiente, ya que su llama es muy limpia y produce una menor emisión de gases contaminantes (carece de emanación de monóxido de carbono), sin humos, residuos ni malos olores, en comparación con otras fuentes de energía. Tiene un elevado poder calorífico y un alto rendimiento, con lo que su relación calidad-precio resulta excelente.  

Puede emplearse para uso doméstico tanto en interior como exterior. Supone una de las fuentes de energía más baratas del mercado si se compara con posibles alternativas. Incluso con todos los hornillos funcionando a la máxima potencia, una cocina de este tipo consume menos que otras variantes. Los expertos llegan a considerar un ahorro energético entre un 30 y un 50% por encima de las cocinas eléctricas. Además de instantánea y eficiente es también fácil de transportar. 

Modernos gasodomésticos

El butano en la cocina se utiliza preferentemente para preparar los alimentos. Su capacidad para conseguir altos niveles de calor con rapidez y la distribución homogénea del mismo permiten que los alimentos se cocinen con temperaturas más o menos bajas en un breve espacio de tiempo. Una de sus ventajas es que permite utilizar recipientes de barro y además, al tener quemadores que pueden regularse en intensidad, se puede controlar el proceso de elaboración y  calentar más rápido en caso necesario. De esta manera se convierte en una forma de elaborar las recetas muy adecuada, ya que los productos mantienen su textura y conservan todas sus vitaminas y nutrientes. 

En el entorno de la cocina pueden encontrarse modernos aparatos como la vitrogás (PDF) constituída por varios quemadores, una cámara de aire y cerrada por arriba por un cristal cerámico. Cuando combustiona el gas, el quemador proporciona una radiación infrarroja que choca perpendicularmente con la placa cerámica y produce temperaturas que pueden llegar hasta los 200ºC. 

 Sin embargo, en los últimos tiempos el butano ha pasado también a emplearse como forma de funcionamiento en electrodomésticos de línea blanca. Los frigoríficos a gas (PDF) basan su funcionamiento en el sistema de absorción mediante el cual, un quemador suministra calor y así se produce el frío necesario para que los alimentos se conserven en óptimas condiciones. Al tratarse de electrodomésticos que carecen de motor, aseguran un absoluto silencio y asimismo, garantizan la total ausencia de averías mecánicas. 

 

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