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Congelar sin perder nutrientes

Congelar alimentos te permite organizar el frigorífico y que puedas disponer de platos elaborados. Pero conviene saber cuáles pueden congelarse y qué técnicas debes seguir para que no pierdan sus propiedades.

Conservar en frío los alimentos frescos que compras es fundamental para que se mantengan en perfectas condiciones hasta el momento de consumirlos. Si además de conservar, la idea es congelar los alimentos, es importante tener en cuenta una serie de cuestiones para que el proceso de congelación se realice correctamente. 

En primer lugar, es muy importante conservar la cadena del frío. Al hacer la compra debes dejar los alimentos congelados para el final y meterlos en el congelador nada más llegar a casa. En los alimentos frescos, la mayor parte de los microorganismos se encuentran en la superficie, que es la zona que antes queda afectada por las fluctuaciones de temperatura. En este sentido, conviene evitar que las variaciones térmicas lleguen a alcanzar temperaturas de riesgo.

Al congelar por debajo de 0º C, parte del agua del alimento se convierte en hielo. Al solidificarse, se produce una desecación del alimento que contribuirá a que se conserve mejor. Si observas que un alimento tiene mucho hielo a su alrededor, es posible que se hay roto la cadena del frío. 

Organizar el congelador

La ventaja de congelar los alimentos es que puedes tener comida en reserva durante semanas o incluso meses. Debe estar bien envuelta para evitar que pierda textura o sabor, ni caliente ni recién hecha, porque el alimento, al sufrir un cambio brusco de temperatura, puede perder propiedades. En el caso de que se guarde en recipientes cerrados, tienes que cuidar que no tengan aire en su interior. Así evitarás que se formen cristales de hielo o que el contenido pierda su color natural, se “queme”. En este caso, si parte de un alimento está quemado, conviene apartarlo del resto y no consumirlo. 

Las bolsas de plástico son un buen envoltorio. Permiten ver el contenido y se les puede añadir una etiqueta con la fecha. De esta forma, los alimentos más recientes se colocan al fondo del congelador y vas consumiendo los que estén guardados durante más tiempo. Es importante que no sobrecargues esta parte del frigorífico, porque así el aire frío circulará mejor. 

El tiempo de congelación dependerá en mayor medida de las estrellas del congelador y de la temperatura. Dependiendo del tipo de alimento de que se trate, durará más o menos tiempo congelado. El pan, los pescados grasos y los mariscos pueden congelarse por un período de unos tres meses, mientras que los pescados magros pueden prolongarse hasta seis meses y las carnes pueden rondar el año guardadas en el congelador. Para asegurarse que pueda estar guardado lo máximo posible, necesitas que los productos frescos sean de óptima calidad. 

Incompatibles con el frío

Si congelas carne, conviene que le quites previamente los huesos y las grasas, porque pueden ranciarse y estropear el alimento en el momento de descongelarlo. La mejor manera de congelar rodajas de pescado o filetes de carne o pollo es colocarlos en el congelador, extendidos en una bandeja de plástico sin que se toquen entre sí y tapados con un plástico limpio. Cuando estén congelados, puedes soltarlos fácilmente y guardarlos en bolsas etiquetadas. De esta forma, se puede disponer de las raciones que se desee, sin que se hayan pegado entre sí.

Sin embargo, existen determinados alimentos que nunca debes congelar. Es el caso de todos aquellos que se comen crudos como las frutas y hortalizas como las naranjas y limones, que se conservan mejora a temperatura ambiente y debes consumir frescos. Los plátanos tampoco soportan el congelador y su piel se oscurece. El frío destruye el sabor de los tomates, las patatas adquieren un sabor dulzón y las cebollas si no están bien secas se pueden estropear. 

Existe otro grupo de alimento que tampoco deben introducirse nunca en el congelador. Son las mayonesas, aliños o aderezos para salsas, los huevos (tanto con cascarón como cocidos), las cremas, flanes o los yogures. Si congelas caldos y sopas debes echarles menos condimentos porque su sabor se refuerza al congelarse. 

 

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