Hacer la colada con ayuda de una lavadora conlleva un gasto eléctrico y, por supuesto, de agua. El consumo de la lavadora supone alrededor del 5%.
Pero no es difícil conseguir una reducción del gasto de este electrodoméstico si se usa a plena carga, en ciclos económicos y a baja temperatura. Para empezar, hay que saber que una lavadora de clase energética A, la etiqueta más eficiente, puede consumir menos de la mitad de energía que otra de la clase G, la menos eficiente. A lo largo de su vida útil puede ahorrar en electricidad más dinero del que costó.
En la última década, debido al aumento en el bienestar de las viviendas, la demanda energética en el sector doméstico y de servicios ha aumentado cerca de un 2% anual. Pero es posible gastar menos energía sin disminuir el confort en las viviendas. Se trata de fomentar su uso racional en el hogar. Además, ahorrar en la factura energética contribuye al mismo tiempo a la protección del medio ambiente.
Lavados razonables
Por ello, sigue siendo necesario observar algunos consejos, como los que se exponen a continuación, que permiten aprovechar la lavadora de forma aún más eficiente:
- El gasto energético de una lavadora medio-llena es prácticamente el mismo que el de una lavadora llena, además, cuanta más ropa tenga el tambor menos lavados se realizarán. Se ahorra entre 1 y 2 kWh de energía y 100 litros de agua por cada lavado que deja de hacerse.
- Actualmente es posible elegir los productos adecuados para cada tipo de ropa respetando el medio ambiente. El abanico que se presenta cada día ofrece más productos adecuados para cada ropa. En los últimos años se aprecia un aumento en el consumo de detergentes líquidos, no obstante el tradicional detergente en polvo y las pastillas siguen acaparando el mercado. Por lo general, el detergente en polvo es más eficaz contra las manchas en altas temperaturas. Por su parte, los jabones líquidos respetan más los tejidos, se diluyen mejor, permiten tratamientos previos, ocupan menos espacio y son más suaves y aromáticos. El detergente en tabletas ofrece la ventaja de ser muy concentrado y resulta muy cómodo porque ocupa poco espacio. Es importante dosificar bien el detergente. No sólo es contaminante sino que si se usa en demasía el exceso de espuma hace trabajar más al motor de la lavadora. El motor trabaja menos si se utiliza detergente líquido.
- No hay por qué lavar siempre con agua fría pero sí es conveniente escoger la temperatura mínima precisa para efectuar correctamente el lavado y elegir un programa lo más corto posible para dejar limpia la ropa. De esta forma el consumo de energía se reduce. El 80% de la electricidad de un ciclo se emplea en calentar agua y sólo el 20% en mover el motor. Programar un ciclo de 60º C en lugar del de 90º C reduce el gasto energético a la mitad. Por otro lado, los programas cortos y económicos ahorran mucha agua.
- El centrifugado a mayor velocidad es mucho más eficaz y consume casi lo mismo que uno de menor velocidad.
- Limpiar regularmente el filtro de la lavadora hace que ésta funcione mejor y ahorre energía.
Hábitos ecológicos
Los hábitos ecológicos en el lavado contribuyen a la mejora medioambiental. Desde que se adquiere la máquina hasta que se compra el detergente y se enchufa se toman una serie de decisiones importantes: tipo de aparato, envase, programas de lavado, temperatura del agua, cantidad y tipo de ropa, etc.
La Asociación Internacional de Jabones, Detergentes y Productos Afines (AISE) puso en marcha hace años un Código de Buenas Prácticas Medioambientales para paliar en lo posible el impacto medioambiental de los detergentes de ropa. Esta iniciativa requiere el compromiso de los fabricantes y la colaboración de los consumidores para conseguir una reducción del consumo de energía y de detergentes. Entre los objetivos que persigue se encuentra la disminución del número de envases y en el aumento de la biodegradabilidad de las materias activas.
La AISE resumen en cinco las recomendaciones para los consumidores:
• Reciclar los residuos de los envases.
• Separar la ropa antes de lavar.
• No conectar la lavadora con poca ropa.
• Dosificar el detergente en función de la suciedad y de la dureza del agua.
• Lavar con la temperatura más baja recomendada.
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