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Ahorra agua y lucha contra la desertificación

Desde 1994, el día 17 de junio es el Día Mundial de la Lucha Contra la Desertificación y la Sequía. La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) estableció esta fecha.

Para recordar cómo es posible luchar en vida cotidiana contra ella. La degradación de los suelos de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, entre ellos las variaciones climáticas y las actividades humanas, es lo que se conoce como desertificación. Afecta a la sexta parte, aproximadamente, de la población mundial, al 70% de todas las tierras secas, o lo que es lo mismo a 3.600 millones de hectáreas, y a la cuarta parte de la superficie total de las tierras del planeta.

La CNULD establece que se aplicarán "estrategias de largo plazo" para "la rehabilitación, conservación y aprovechamiento sostenible de los recursos de tierras" e hídricos que mejoren "las condiciones de vida, especialmente a nivel comunitario".

Adiós a la tierra productiva
Cada año desaparecen 6 millones de hectáreas de tierra productiva. La desertificación afecta a más de 110 países. Grupos conservacionistas como Ecologistas en Acción aseguran que en España el 40% del suelo esta amenazado por los procesos de desertificación.

Uno de los principales factores desencadenantes de la desertificación es la erosión que acarrea la pérdida de suelo fértil. Casi la mitad del territorio español, 21 millones de hectáreas, sufre pérdidas de suelo de 12 toneladas por hectárea y año, límites superiores a los tolerables. El 12%, alrededor de 6 millones de hectáreas, está sometido a erosión muy severa, con pérdidas de suelo superiores a 50 toneladas por hectárea y año. Andalucía, Castilla-La Mancha, Levante y Murcia son las áreas geográficas más afectadas.

Hoy en día el problema está diagnosticado y analizado. Entre los primeros factores que lo desencadenan se encuentra la sobreexplotación de los recursos hídricos, debida a la concentración de la actividad turística en las zonas costeras, las actividades industriales y la agricultura de regadío. Pero, a pensar que se sabe técnicamente cómo frenarlo es difícil adoptar las medidas adecuadas.

Sequía
Para combatir la degradación de los suelos y la desertificación son necesarias técnicas de reforestación y desarrollo sostenible. No es menos cierto que una sequía pertinaz obliga a los ciudadanos a adoptar hábitos y costumbres de ahorro en el uso del agua. 

Es importante que cada uno de los miembros de la comunidad aprenda a consumir el agua estrictamente necesaria, comience a pensar en reciclar toda el agua posible y en sustituir los sistemas de riego tradicionales por los de goteo.

Inicialmente es mucho más barato combatir la sequía mediante la prevención, es decir, evitando la escasez de agua, que tener que paliar luego sus consecuencias. 

Gastar menos agua y energía
Organizaciones ecologistas como Greenpeace proponen ahorrar agua y energía para combatir la sequía y el cambio climático. Según esta organización, el cambio climático agrava los periodos de sequía. Si antes de 1970 un 15% de la superficie terrestre sufría sequía, actualmente la proporción alcanza ya un 30%. Por eso es urgente tomar medidas que eviten la intensificación del problema.

Las administraciones han de ejercer medidas contra la degradación de las tierras mediante la intensificación de actividades de conservación de suelos, como forestación y reforestación, además de un control sobre el aumento de la demanda de agua o energía y la corrección de las pérdidas en las redes de distribución del agua, que según datos oficiales tienen fugas de un 30% del caudal. 

Para Ecologistas en Acción, las actuaciones en materia de protección de suelos deben tener como principal objetivo el desarrollo de una gestión sostenible de las tierras agrícolas, de los recursos hídricos y de la ordenación del territorio. La atenuación de los efectos de las sequías y de la erosión del suelo deberá abarcar otros muchos aspectos, pero en particular la adaptación de sistemas de producción agrícola apropiados. 

La sobreexplotación es la principal causa de la escasez de agua en España, asegura WWF/Adena, quien advierte de que hay cuencas hidrográficas que directamente usan más agua de la que tienen disponible. 

Todos los ciudadanos deben llevar a cabo también sus propias políticas de ahorro de agua y energía, además de adoptar medidas en pro de la rehabilitación y gestión sostenible de las tierras degradadas. WWF/Adena acaba de estrenar una campaña de sensibilización, la exposición "Agua esCasa". 

11 de junio de 2007


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