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Ahorra energía, también en vacaciones

Con la llegada de las vacaciones cambiamos nuestros hábitos diarios, desconectamos de las obligaciones, cometemos algún que otro exceso... pero no por ello hay que renunciar a algunos pequeños gestos que, sin esfuerzo, harán posible un mayor ahorro energético y en consecuencia una mejora en la protección del medio ambiente.

El verano trae consigo un cambio en nuestro modo de vida, y no solo porque para muchos suponga la oportunidad de escapar unas semanas de las obligaciones laborales. El calor a veces asfixiante trae como contrapartida un uso a menudo abusivo del aire acondicionado en oficinas, centros comerciales, transporte público, viviendas... lo que supone un incremento notable del gasto energético, cuando no un deterioro de la salud. Moderar su empleo, ya estemos en casa o en un hotel, es una de las formas más eficaces de evitar el derroche que conlleva. Por supuesto, si vamos a pasar unos días fuera de casa, resulta muy conveniente desconectar los electrodomésticos y descongelar el frigorífico. 

Las bicicletas son para el verano 

Usar el transporte público, o ir a pie cuando las distancias lo permitan, para ir del hotel a la playa, a restaurantes o para realizar visitas a los monumentos históricos del lugar, es una forma más segura de disfrutar del verano y también supone una disminución apreciable de las emisiones de CO2 a la atmósfera. 

En ese sentido cada vez son más habituales las empresas dedicadas al alquiler de bicicletas, así como los ayuntamientos que las ofrecen destinadas al turismo, como el de Vitoria, Sevilla o Valencia. Incluso algunos hoteles disponen ya de esa opción para recorrer la ciudad o hacer rutas por la montaña. Una buena manera de aprovechar los días de vacaciones para hacer deporte y disfrutar del aire libre.  

Moderar el consumo de agua

También es habitual de este tiempo el aumento considerable del consumo de agua, especialmente en piscinas, campos de golf... un lujo que algunas regiones afectadas por una sequía cada vez más difícil de afrontar no está claro que puedan permitirse. Por ello es deseable realizar un consumo más racional de un bien tan preciado como el agua, ya sea por convicción o por simple prudencia. Porque en el área metropolitana de Barcelona, por ejemplo, el consumo de agua potable para llenar piscinas o regar jardines está sancionado desde marzo con multas de hasta 3.000 euros. 

Finalmente si se dispone de un apartamento en la costa para pasar allí las vacaciones merece la pena plantearse la opción de instalar perlizadores en los grifos y en el teléfono de la ducha, una medida que permitirá disminuir el gasto de agua sin que ello suponga una merma en la calidad de vida del usuario. 

 

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10 de julio de 2008


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