El 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Esta celebración es uno de los principales instrumentos de las Naciones Unidas para sensibilizar a todos los habitantes del planeta sobre la necesidad de cuidar el entorno natural y para atraer la atención de los responsables políticos y movilizar acciones pertinentes al respecto.
Esta fecha, igualmente, constituye un buen momento para que cada ciudadano, desde su vida cotidiana, pueda reflexionar sobre la mejor manera de preservar la naturaleza. Cada cual, viva donde viva, trabaje donde trabaje, debe procurar desde casa y desde su puesto de trabajo economizar en energía para ayudar así a preservar el medio ambiente.
El objetivo es motivar al mayor número de personas para que se conviertan en protagonistas activas del desarrollo sostenible, el cual garantizará que todos los habitantes de la Tierra vislumbren un futuro más prospero y seguro.
Calentamiento global
Noruega es sede este año del Día Mundial del Medio Ambiente, precisamente para llamar la atención sobre la situación medioambiental en las regiones polares, para poner el dedo en la llaga que constituyen las graves amenazas a las que se exponen el Ártico y la Antártida.
En las regiones polares se toma el pulso la influencia humana en todo el planeta, ya que es allí donde primero queda registrada. El cambio climático en el Ártico a su vez tiene consecuencias sobre el clima global. Por otro lado, esta área comienza a volverse una zona interesante turísticamente y por su petróleo y gas. El constante trasiego de gente hace que los hábitats helados se hayan vuelto sumamente vulnerables.
Tanto es así que cada década que pasa el Ártico pierde el 15% de su superficie helada y este hecho se está produciendo a una velocidad el doble de rápida de la que preveían los científicos. Los polos son como centinelas, como reservorios de lo que pasa en las regiones templadas, sostienen.
Reducción de emisiones
Ante este grave panorama, ¿qué puede hacer el ciudadano de a pie? Innumerables actitudes pueden contribuir a mejorar la situación. Entre ellas, algunas como las que se citan a continuación:
· Sustituir las bombillas normales por otras de bajo consumo, que permiten un ahorro de energía de hasta el 80%.
· Ahorrar agua manteniendo bien cerrados los grifos de casa y cuidando de que las cisternas y otros elementos no tengan fugas. De igual modo, debe optarse por la ducha en lugar del baño.
· No abusar del aire acondicionado, ya que libera gases CFC muy perjudiciales para la capa de ozono.
· Usar papel y otros materiales reciclados. Intentar ahorrar y reciclar en lo posible, escribiendo y fotocopiando por las dos caras, por ejemplo. El papel prensa es el más fácil de reciclar. Si en España se reciclara la décima parte de los periódicos de un año se dejarían de cortar 700.000 árboles.
· Separar la basura adecuadamente para que pueda ser valorizada mediante el reciclaje y pueda procederse con la materia orgánica a la elaboración de compost.
· Nunca tirar basura fuera de los recipientes adecuados. En el caso de las medicinas, hay que recordar que existen contenedores especiales en las farmacias.
· No ensuciar el monte y participar en campañas de limpieza del entorno natural.
· Contemplar la posibilidad de cocinar y consumir productos de la agricultura y ganadería biológicas.
· Utilizar siempre que sea posible los medios públicos de transporte, los menos contaminantes. Caminar, ir en bicicleta, subir las escaleras andando…
· Compartir el coche para ir al trabajo y en otros desplazamientos.
· Mantener limpio el barrio y el entorno más inmediato.
· Plantar árboles.
· Promover la educación ambiental entre los más pequeños.
· Rehusar el consumismo, reparar y reutilizar todo aquello que merezca la pena.
· Evitar los envases de un solo uso, preferir los envases reciclables de gran capacidad y, a ser posible, reutilizables.
· Acostumbrarse a usar pilas recargables.
· A la hora de envolver los alimentos hay que considerar que el aluminio es un material difícil de reciclar, por tanto se debe moderar su utilización.
Porque las costumbres diarias de los ciudadanos tienen mucho que ver con la degradación del planeta. Actitudes aparentemente banales como tirar la basura sin separarla o consumir de forma irracional son responsables en gran medida a la contaminación medioambiental.
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