
El montaje de muebles en kit es un proceso sencillo porque habitualmente las instrucciones del fabricante son claras y precisas. Sin embargo, es importante seguir una serie de pasos que se detallan a continuación.
Para empezar es imprescindible desembalar el paquete clasificando y separando las distintas piezas del mueble así como todos los herrajes que incorpora para identificarlos correctamente y colocarlos según el orden establecido por el fabricante.
Habrá que realizar esta tarea al mismo tiempo que se leen las instrucciones y se comprueba que el paquete cuenta con todos los elementos que aparecen en las mismas. Con todo en orden y perfectamente organizado, habrá que sumar a las piezas y herrajes las herramientas necesarias para el montaje del mueble. Las más habituales serán un martillo o maza de goma, un juego de destornilladores, unos alicates, unas tenazas y un punzón para marcar.
Antes de ponerse manos a la obra, es recomendable valorar algunas cuestiones, como el empleo de cola o pegamento para fijar algunas uniones, la conveniencia de sujetar el mueble a la pared, sobre todo si tiene gran altura, y la ubicación del mueble, pues es posible que donde vaya a situarse haya elementos que impidan su colocación como un rodapié, un enchufe o una clavija de teléfono, por ejemplo.
En los últimos supuestos, lo mejor será eliminar el rodapié del lugar donde irá el mueble y cambiar los enchufes y clavijas de sitio o hacer un orificio en la trasera del mueble para que puedan seguir operativos.
Con respecto a la cola o el pegamento, su aplicación impedirá que el mueble pueda volver a desmontarse, por lo que si no es estrictamente necesario, no será aconsejable su utilización, a no ser que el fabricante lo establezca como prioritario para la fijación de algunas piezas concretas.
Para mejorar la sujeción del mueble a la pared y dotarlo de mayor estabilidad, habrá que colocar por arriba pequeñas escuadras que se atornillarán a la pared. Si el mueble es muy pesado, lo más recomendable es fijar a la pared un perfil de aluminio en forma de L que actuará como soporte sobre el que descansará parte del peso.
En el caso de que el mueble incorpore trasera, hay que prestar especial atención a que quede bien montada, ya que en caso contrario influirá negativamente sobre el acoplamiento del resto de las piezas (puertas, baldas, cajones).
Si hay espacio suficiente en la habitación, lo más aconsejable es colocar la trasera con el mueble tumbado en el suelo para que pueda clavarse adecuadamente con grapas o pequeños clavos. Si la única posibilidad es fijar la trasera con el mueble de pie, hay que asegurarse de que éste quede perfectamente cuadrado y nivelado.
En general, estas son las principales dificultades con las que suele encontrarse el aficionado al realizar esta actividad. Ante cualquier otra duda o complicación, hay que tener paciencia, leer las instrucciones tantas veces como sean necesarias y si no se obtienen respuestas, lo mejor será acercarse a la tienda de bricolaje y consultar directamente a los profesionales.
Los herrajes más frecuentes
El conocimiento de los herrajes que suelen incorporar los muebles en kit es un aspecto fundamental para obtener un perfecto acoplamiento de las distintas piezas. Entre los más habituales destacan los siguientes:
Tornillos: los más frecuentes son los de llave allen, perfectos para las uniones de tableros, y los de rosca métrica o tirafondos, empleados para fijar bisagras y guías principalmente.
Espigas o clavijas: es un tipo de herraje que se emplea con cola, por lo que se utiliza para ensamblar tableros no desmontables. Tras la aplicación de la cola en el orificio se introduce la espiga y se refuerza la unión golpeando con la maza de goma.
Bisagras: existen en el mercado infinidad de bisagras que se utilizan principalmente para puertas y tapas, y que normalmente son regulables en altura y en anchura. Lo más común es que las distintas puertas incorporen las bisagras. Habrá que colocarlas en los soportes de bisagras adjudicados en el mueble y apretar, primero el tornillo posterior y después el anterior, hasta conseguir la regulación adecuada para que la puerta quede perfectamente encajada.
Tensores: se componen de un tornillo alargado con cabeza y cuello estrecho que se atornilla sobre un taco de plástico que ya viene incorporad en el tablero. Son perfectos para ensamblar tableros en escuadra.
Guías: son imprescindibles para el montaje de cajones y de baldas extraíbles. Existen diferentes formatos, pero los más habituales son los metálicos.
Metopas: son los elementos de sujeción de las baldas que no van fijas. Se introducen en los orificios oportunos de forma que las baldas se apoyan sobre ellos mejorando así su sujeción y su estabilidad.
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