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Domótica: un hogar seguro y confortable
Domótica

Si hace tan solo unos pocos años, la domótica parecía formar parte de la ciencia-ficción, en la actualidad comienza a estar presente en un creciente número de hogares.

Su objetivo: aumentar el confort, el bienestar y la seguridad de sus habitantes.
Cuando se hace referencia a las tecnologías que hacen posible la vivienda inteligente, muchos piensan que se trata de algo cercano a la ciencia-ficción y que tardarán décadas en poseer una aplicación real. Por este motivo, se ha considerado que todas ellas forman la conocida como casa del futuro. Sin embargo, ahora más que nunca se debe hablar de la casa del presente.

Numerosas firmas de electrónica de consumo, compañías de informática y operadoras de telecomunicaciones como LG, Samsung, Electrolux, Cisco Systems, HP, Telefónica, Ericsson, Philips o Zanussi están dando a conocer una amplia gama de electrodomésticos, ordenadores, dispositivos electrónicos y redes de comunicaciones que, lejos de pertenecer al futuro, forman parte del presente más actual.

Todo bajo control
La principal característica de todas las iniciativas presentadas es que incluyen algún elemento domótico. Pero, ¿qué significa esta palabra de la que tanto se está hablando? Es un galicismo de la palabra domotique que, a su vez, proviene etimológicamente del latín domus (casa) y de robotique (robótica). La definición más directa de domótica sería por tanto la de casa robotizada. Para ser aún más concretos, el diccionario Larousse define domótica como concepto de vivienda que integra todas las funciones en materia de seguridad, gestión de energía, facilidades de comunicación, control de automatismos.

Tomando como punto de partida esta definición se puede decir que una vivienda domótica, también conocida como casa inteligente, sería aquella que posee una instalación de control integrado de determinados mecanismos automatizados destinados a mejorar la seguridad, el confort y el ahorro energético.

Un cerebro electrónico
En una casa domótica o inteligente todos los dispositivos están conectados a la red eléctrica (microondas, lavadora, calefacción, aire acondicionado, persianas, luces y alarma de seguridad, entre otros). Éstos se comunican entre sí y el control de todos ellos a través de una unidad o cerebro central, encargada de obtener información y canalizar las órdenes de encendido y apagado.

Esta unidad central, situada en la propia vivienda, se puede también manejar a través de Internet o de un teléfono móvil. Puede tratarse de una pantalla táctil del tamaño de un libro que se lleva a cualquier lugar dentro del hogar o un pequeño display que se sitúa en el frontal del frigorífico o en la entrada de la casa.

Un hogar de ensueño
Este cerebro permite programar el funcionamiento de todos los aparatos de la casa: apagar todas las luces al mismo tiempo cuando el último inquilino sale de casa, subir la persianas por la mañana para que entren los primeros rayos de luz, despertar a los habitantes con un suave hilo musical, poner la cafetera en marcha, llenar el agua de la bañera a la temperatura deseada, encender la calefacción por la noches para reducir el consumo energético&

A través de Internet o del móvil
Lógicamente, todas estas acciones se pueden hacer cuando su propietario no se encuentra en casa, bien desde Internet o desde un teléfono móvil. Un simple mensaje SMS basta por ejemplo, para que el horno comience a cocinar el asado que se dejó preparado la noche anterior o regar las flores del jardín desde el lugar de vacaciones.

La seguridad, ante todo
Uno de los principales objetivos de las tecnologías que forman parten de la vivienda inteligente es conseguir que el hogar sea un espacio más seguro.

Algunas de las posibilidades son: incorporar detectores de seguridad ante la entrada de intrusos o sensores de gas, fuego, humo o agua que cierran la válvula correspondiente donde se ha producido el escape y avisan al usuario mediante un mensaje SMS y a los servicios de urgencia.

Las casas de nueva creación ya están empezando a incorporar pequeñas cámaras
en la mayoría de las habitaciones que se encuentran conectadas permanentemente a la Red.
Estas imágenes se pueden ver desde cualquier ordenador con Internet. Así, es posible, por ejemplo, comprobar lo que hacen los más pequeños o comprobar el estado del jardín.

Una inversión rentable
El coste de incluir en el hogar algún elemento domótico no supone un enorme desembolso para el usuario. La estandarización de los sistemas y el descenso de los precios de los distintos dispositivos (sensores, módulos de control, pasarelas de comunicación, etcétera). hace cada vez más factible su instalación, tanto en nuevas viviendas como en las ya construidas. Según diversas empresas españolas que ponen en marcha proyectos de casas inteligente, el coste de robotizar una nueva vivienda sólo supone un aumento del 1% al 3% de su precio original.


1 de junio de 2004


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