Las salas de exhibición cinematográfica atraviesan por una profunda crisis. La afluencia a los cines está cayendo en picado. En 2005 se perdieron un 10,7% de espectadores, al año siguiente un 5,3%, y en lo que va de éste, un 7%. De este descenso se culpa principalmente al elevado precio de las entradas y a la piratería. Pero se puede hablar de otro culpable: los sistemas de cine en casa o “home cinema”.
La sofisticación de estos equipos ha llegado a tal extremo que si se dispone de una gran pantalla y de un espacio amplio, se puede experimentar la sensación de estar verdaderamente dentro de un cine. Además, con la alta definición (HD) y los nuevos formatos DVD, la experiencia doméstica puede resultar incluso superior.
La rápida implantación de los reproductores domésticos de DVD, que surgieron hace una década, popularizó los “home cinema” y las tecnologías de audio Dolby Digital y DTS, que antes eran exclusivas de los cines. Muchos hogares disfrutan en la actualidad del sonido envolvente que proporcionan estos sistemas.
Ahora acaban de aterrizar los nuevos formatos Blu-Ray y HD-DVD y, con ellos, nuevos modelos de cine en casa mucho más avanzados. Estos estándares mejoran no sólo la imagen de los tradicionales DVD, sino también el sonido.
Audio HD
Los amplificadores A/V de cine en casa más habituales son los 5.1, que utilizan seis canales: izquierdo, central, derecho, posterior izquierdo y posterior derecho, y un subwoofer para sonidos de baja frecuencia. En el futuro se impondrán aquellos que tengan una distribución 7.1 o superior (hasta 9.1).
Algunos de estos receptores, como el VSX-LX50 de Pioneer, ya vienen preparados para leer las bandas sonoras codificadas en los Blu-Ray y HD DVD en los formatos de alta definición Dolby Digital Plus, Dolby TrueHD y DTS-HD, de calidad muy superior al Dolby Digital y DTS, habituales en los DVD.
Las tecnologías de codificación de sonido multicanal de mayor calidad disponibles en estos momentos en el mercado son Dolby TrueHD y DTS-HD. La primera comprime el sonido, pero proporciona una calidad de sala de cine, y soporta hasta siete canales independientes.
El DTS-HD Master Audio también proporciona sonido comprimido sin merma alguna de calidad del master original. Permite codificar un máximo de 7.1 canales.
El sistema que prescinde de la compresión es el PCM lineal, aportando un sonido espectacular. En este caso, sólo el formato Blu-Ray incorpora bandas sonoras codificadas en PCM lineal. Puede llegar hasta 8 canales de audio.
Sólo para sus ojos
La clave de un “home cinema” es un buen receptor y unos buenos altavoces (si son inalámbricos, mejor). Pero para que la experiencia sea plena, se deben acompañar de un televisor y un reproductor que proporcionen una imagen de calidad. Con la alta definición, esto no es problema.
Las televisiones de tubo prácticamente han desaparecido. Ahora se llevan las pantallas planas HD Ready o Full HD. Los precios han bajado mucho, pero si se quiere disponer de la última tecnología hay que rascarse el bolsillo. Lo más novedoso son los sistemas de retroiluminación por LED, que proporcionan una mayor variedad cromática. Estos televisores consumen menos, muestran más colores y llegan a conseguir un contraste dinámico de 500.000:1.
Otros extras que incorporan las nuevas pantallas son disco duro, descodificadores de Televisión Digital Terrestre (TDT), más puertos de conexión digital HDMI y sistemas de iluminación a juego con las imágenes.
Los televisores planos compiten con los proyectores de imagen. Estos aparatos, que proyectan la señal de la tele, de un DVD o de un ordenador, se basan en tecnologías de procesamiento digital de la luz (DLP). Cientos de miles de microscópicos espejos móviles orientan la luz que les llega de una lámpara de alta potencia. Tras pasar por varias lentes y filtros de color, esta luz se convierte en imágenes en movimiento que se proyectan sobre una pared o una pantalla. La resolución de estos dispositivos se mide en píxeles. Si se quiere utilizar para cine en casa, lo más recomendable es que supere los 7,8 megapíxeles. Hay modelos que proporcionan ya una relación de contraste de 5.000:1 y 1.500 lúmenes ANSI para obtener imágenes claras con una iluminación ambiental normal.
Y, por último, está el reproductor. HD-DVD, Blu-Ray, DVD convencional, grabador... Las posibilidades se han multiplicado en poco tiempo. Lo más lógico, visto como está el mercado, sería apostar por un híbrido -que soporte tanto HD-DVD como Blu-Ray-. Ninguna de las dos tecnologías ha conseguido todavía introducirse en los hogares de forma masiva. De hecho, las ventas son todavía muy reducidas. Con un híbrido, el usuario evitará que un día, de repente, se vea con un aparato obsoleto, tal como ocurrió con los vídeos Beta.
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